La profesión de reportero es la leche, te vas con tu cámara por ahí, todo el día a tu bola, entrevistando a la gente, descubriendo cosas nuevas. Además, si encima trabajas por la tarde, hasta te puedes permitir el lujo de irte por las noches de juerga sin que se note.

Lo único malo es cuando tienes que hacer directos y tienes una compañera a la que se le ocurre improvisar de vez en cuando y que es conocida por sus pocas luces