Los concursos japonenes, como ya he dicho muchas veces, son los mejores del mundo con diferencia. Y sus concursantes son los más divertidos. Entre ellos había
una especie de programa tipo prueba, humor, show, en el que los concursantes estaban sentados en
una clase. Un graciosísimo actor comenzaba con unas tremendas lecciones de inglés. El pupilo que se riera recibía un azote en el culo. Os lo dejo por aquí para ir abriendo boca:     jajjajajajajajaja